Ideología del teatro barroco

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La ideología resulta triunfante en las comedias es la que emana del poder establecido, es decir, de la monarquía absoluta y de la Iglesia. La monarquía será una y otra vez ensalzada y ponderadas en diversos extremos: en ocasiones, se la presenta como resorte supremo para establecer y reestablecer el orden, pues es quien de hecho ejecuta las acciones que llevan a ella, bien concertando matrimonios al final de la obra para dejar a todos contentos y casados, bien castigando al noble que se ha excedido en sus atribuciones.

El rey se sitúa así por encima del sistema, es una dignidad que emana directamente de Dios y como tal es intocable: esta posición exterior a las intrigas humanas es la que le permite dictar justicia a su antojo. Pero no siempre es todo tan claro: en ocasiones el rey es imperfecto e injusto y puede deshonrar a otro personaje o castigarlo indebidamente. La posición que se defiende en las comedias es harto significativa: ni siquiera en esos casos es posible revelarse contra el rey, sino que hay que acatar sumisamente sus órdenes: sublevarse sería considerado como traición, una falta muchísimo más grave que la que hubiera podido cometer el monarca. Y es que nadie puede juzgar al rey sino Dios.

El rey corona un sistema social cerrado y organizado, que encierra en su interior a todos los habitantes de una nación. Por eso, son igualmente condenadas en la ficción dramática aquellas iniciativas o posicionamientos que defienden una existencia al margen del sistema, aunque sea al margen de cualquier intriga o conato subversivo. Esto es lo que ocurre en obras como El villano en su rincón, donde el labrador rico y honrado pretende llevar una existencia feliz apartado del mundanal ruido y de cualquier influencia o contacto con el poder, con el monarca: la acción le acabará llevando a integrarse en la sociedad, a reconocer la mayor plenitud de la existencia humana siendo partícipe de la sociedad. La conclusión es patente: no es posible dejar crecer y desarrollarse ningún germen social al margen del sistecuencia en las comedias es el que enfrenta a un noble soberbio e injusto con un labrador honrado que sufre la afrenta del primero (Peribáñez y el comendador de Ocaña) o con el mismo pueblo entero (Fuenteovejuna). En estos casos, el pueblo o el villano acabará haciendo justicia al no poder sufrir la afrenta y finalmente será el mismo rey quien valore la acción y ponga orden. Se asienta así en escena una de las alianzas más importantes de la sociedad de la época: la que se da entre el rey y su pueblo frente a los poderes intermedios de los estamentos, 

Si la monarquía es el pilar fundamental de la ideología presente en las comedias, la ortodoxia católica no le va a la zaga.Como ya vimos, algunas obras terminan en una boda y esta tiene que ser cristiana, pero hay otros asuntos más graves que plantean graves problemas religiosos en escena: son los que afectan a la supremacia de Dios sobre los hombres o los relacionados con conjuros y fuerzas malignas concertadas para la consecunción de un fin terreno. Los ejemplos más claros en este sentido los representan dos de las mejores comedias de la época: El burlador de Sevilla atribuido a Tirso de Molina, y El caballero de Olmedo, de Lope de Vega. En la primera, irrumpe en escena la figura del don Juan, y con sus continuas andanzas mujeriegas vulnera una y otra vez las leyes del amor establecidas por la ortodoxia católica; pero no será éste su mayor pecado, sino el de la soberbia, el deseo irrefrenable de imponer su voluntad por encima de todos, incluso de la de Dios. Este es el mayor de la pecados capitales, el mismo que condenó al Demonio, y por tanto será el Infierno, el mayor de los castigos, el que se aplique a este soberbio don Juan que ha atentado contra los fundamentos mismos de la religión. 

En fin, como conclusión podemos afirmar que el teatro barroco representa una autoafirmación ideológica de la clase dominante, desde cuya perspectiva se aborda la materia dramática. La energía vital de las comedias, su variedad temática y la integración en ella de todas las clases sociales remite, en última instancia, a un mismo sentido conservador. La comedia nueva nace al amparo de las cofradías, sufre la vigilancia constante de la censura, entretiene al pueblo que acude gustoso a las representaciones y promociona todos los valores establecidos en la sociedad estamental.

Podéis encontrar más información en está página web: https://tranquilacion.wordpress.com/2012/06/14/ideologia-del-teatro-barroco/  

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